Los supresores del apetito funcionan a través de tres vías principales: retrasar el vaciamiento gástrico, alterar las hormonas de saciedad o aumentar el tono simpático. Las fórmulas más efectivas combinan dos mecanismos.
- Glucomanano (1–3 g antes de las comidas, con agua): Se expande hasta 50 veces su volumen en el estómago, promoviendo saciedad. Un metanálisis de 2014 confirmó una pérdida de peso modesta durante 4–8 semanas.
- Cáscara de psilio (5–10 g/día): Mecanismo similar de fibra soluble. También mejora el colesterol y el azúcar en sangre.
- 5-HTP (50–300 mg/día): Precursor de serotonina. Algunos ensayos clínicos aleatorizados muestran reducción modesta de los antojos de carbohidratos.
- Cafeína (100–200 mg antes de la comida): Supresión leve del apetito más efecto termogénico. Se desarrolla tolerancia en 2–3 semanas.
- Extracto de té verde (EGCG 200–400 mg/día): Efecto pequeño pero consistente en el apetito y la oxidación de grasas cuando se combina con cafeína.
- Análogos de fentermina de potencia de prescripción comercializados como "naturales"
- DMAA, sinefrina-naranja amarga en dosis altas — riesgo cardiovascular
- Mezclas propietarias de "metabolismo" sin contenido de cafeína revelado
- Hoodia gordonii — la evidencia original nunca fue replicada
Transparencia del mecanismo, dosis clínicas, tipo de fibra (soluble vs. insoluble) y ausencia de estimulantes ocultos. Los productos que se basan únicamente en afirmaciones que promueven la fuerza de voluntad sin ingredientes farmacológicamente activos obtienen calificaciones bajas.